Endulerdeando por Cercedilla con la Fatty


Este pasado domingo asistí a una marcha por Covaleda que me dejó muy mal sabor de boca, donde se juntaron varios factores que me hicieron que me diera la vuelta justo cuando empezaba “lo bueno”. Como todavía no he cogido el tranquillo para el tema de las presiones, decidí aventurarme con unas presiones más bajas de lo normal para estas fechas (si, ahora lo sé 😛 ) que a día de hoy todavía ní sé a cuanto iba ya que todavía no conseguí agenciarme con un medidor de presión de ruedas en condiciones. En plena subida del primer bucle, en vista de que iba bastante “petao” con las presiones que llevaba, decidí hacer un alto en el camino para darles un poco más de presión a las ruedas. Y justo cuando estoy hinchando la rueda delantera, parto la válvula con tan mala suerte que no llevaba ninguna cámara de repuesto para la Fatty. Intento usar una que llevaba en la mochila para la 575 pero al hinchar la cámara, las características de esa cámara no permitían que se hinchace de forma homogénea y se me hacía un balón en la zona de la válvula. Al final decido montar la cámara estropeada para que así la cubierta quedara talonada y me vuelvo a Covaleda andando. Enfim, otra vez será. Como curiosidad, probé a usar un cartucho de CO2 estándar que tenía en la mochila para “ahorrar esfuerzo” pero lo único que me ha servido es comprobar que para la Fatty, hacen falta más cartuchos de CO2.

Así que una vez de vuelta a Madrid, compro un par de cámaras, me agencia con un par de cartuchos de CO2 y vuelvo a casa con objeto de solventar el entuerto. Aprovecho para lavar las bicicletas y hacer una sesión de fotos comparativa.

Como necesitaba desquitarme de ese mal sabor de boca del domingo, el martes decidí irme a Cercedilla a ver si podía hacer algo por la zona. Sería realmente la prueba de fuego de las capacidades endureras de esta bicicleta de ruedas gordas 100% rígida. La ruta inicialmente prevista era dejar el coche en Casa Cirilo, pasar por el Puente del Descalzo, subir la Vía XXIV hasta la pista principal, coronar miradores y de ahí, según el tiempo que me quedaría de día, hacer ducha de los alemanes o bien vereda de enmedio.

Salgo bastante tarde de caso y a mi llegada al parking de las Dehesas, pienso que el plan inicialmente previsto iba a ser dificil de cumplir. Pero ya me lo pensaría  su debido momento porque ahora me tocaba subir la Vía XXIV.

Con las presiones algo elevadas (no quería repetir mi experiencia pasada) ¿Cómo reaccionaría tal mole por ese tramo que, en ocasiones, es bastante abrupto? Pues para mi sorpresa el resultado ha sido más que satisfactorio. La capacidad de tracción de la Fatty me sorprende tanto que incluso supero obstáculos difíciles de superar con una bicicleta normal ¡¡Hasta cuando pierdo la “trazada buena”!! Aún así, noto que necesito seguir mejorarando mi forma física ya que esta bici te hace ver qué tienes de “bueno”… y qué tienes de “malo”.

Ya en la pista, preparo mi ascensión hasta los miradores que, curiosamente, si no hubiera parado para exterminar una hilera de orugas procesionarias del pinto (lo siento, son una plaga), obtendría una excelente marca personal en el strava, superando incluso mis mejores tiempos.

El resto de la subida la hago de forma tranquila, y me soprende lo bien que va e incluso usando desarrollos que no podría usar con la 575. Al final llego a miradores y viendo el tiempo que me iba quedando de luz, de fotos mientras contemplo el paisaje.

De vuelta del Mirador y ya con el tiempo encima, decido ir hasta el Refugio de Navarrulaque para bajar por el sendero que me conectaría con la parte baja de la Vereda de Enmedio, no sin antes hacer una pequeña paradita en el Reloj de Cela. Unas pocas fotos más, me pongo las rodilleras, desinflo un poco las ruedas y para abajo que nos vamos.

Y me toca bajar por el sendero de Navarrulaque, que lo considero bastante sencillito. Me sigue impresionando cómo se embala la Fatbike en las bajadas pero poco a poco le voy cogiendo el truqillo. Aunque haya que tener que la Fatty es 100% rígida, las piedras, raíces y demás se van superando con bastante “facilidad”. Bueno, ésta es la parte más facil de la bajada y me gusta ese buen sabor que me va dejando…

Una vez en la pista, bajo bastante rápido hasta la entrada de la segunda parte de la Vereda de Enmedio. Tengo que darme algo de prisa porque sin llevar luces y lo más importante, sin llevar las gafas con cristales transparentes, me temo que la bajada va a ser bastante más exigente de lo que pensaba que sería en un principio ¡¡Y tanto que lo fué!! Si al principio iba superando raíces, piedras, escalones y pequeños arroyos de piedras sueltas con facilidad, poco a poco la noche iba acechando y poco a poco iba dejando de ver en condiciones. Y no podía abortar ahora que estaba en mitad de la vereda.

Me encomiendo a los Dioses de la Montaña y me concentro (más si cabe todavía) para bajar sin ningún incidente y que por lo menos llegue a la parte baja con algo de luz. Mientras se van sucediendo escalones, pequeños socavones, rieras, piedras, raíces y algo de tierra suelta, mi cuerpo va saltando de lado a lado, arriba y abajo mientras voy intentando domar esta salvaje tanqueta. Lo curioso es que si bien con la doble se me cargan los antebrazos en bajadas a saco, en esta lo que se me cargan son los biceps!! Cuando ya casi estoy llegando al final se termina de anochecer y como puedo, llego a la verja que marca el fin de la Vereda de Enmedio. ¡¡Qué dificil se ha hecho el tramo final!! De ahí al coche ya es un pequeño paseo.

Me gusta esta bici para endurear. No la veo -todavía- como una bicicleta para salir los fines de semana donde el kilometraje de las rutas y por supuesto, el desnivel es bastante más acusado pero para salir a divertirte entre semana, la veo como bici ideal.

Lo sorprendente de esta pequeña ruta es que comparando tiempos con el strava, veo que subiendo estoy casi casi a la par que cuando voy con la doble. Y bajando también! No dejo de ser un paquetón pero para mí es muy estimulante ver que voy ganando poco a poco más forma física y mejoro mi técnica.

Si quereis ver el resto de las fotos:

 

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2 respuestas a Endulerdeando por Cercedilla con la Fatty

  1. Guzman dijo:

    Hola, soy José Luis Guzmán, y soy de Alicante. Salgo con un grupo de amigos que practicamos ciclismo de montaña, principalmente enduro, y quiero organizar una salida por cercedilla para está primavera. Ya tengo visto tema de alojamiento pero me falta contactar con algún grupo de la zona para que nos hagan de anfitriones, para hacer mas amenas las salidas. No se si tu o alguien que conozcas se prestaría a acompañarnos por esa zona, o si por lo menos nos podrias asesorar sobre las rutas para hacer buenas bajadas. Gracias de antemano y felicidades por el blog, que ya se que es un currazo pero te aseguro que he pasado un buen rato navegando por el y leyendo tus aventuras. Gracias nuevamente y sigue así. Saludos desde Alicante.

    • Globero dijo:

      Perdona por contestar tan tarde pero es lo que uno tiene cuando lleva un ritmo de vida no muy apropiado 😛

      Gracias por lo del blog. Me alegra saber que hay alguien que me lee de vez en cuando. Sobre acompañaros, ahora mismo estoy en dique seco (gemelos sobrecargados) y me sería imposible llevaros a sitios chulos. Espero que en todo este tiempo hayais encontrado a alguna alma caritativa que os indique por dónde ir

      Saludos

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